El éxito de nuestro entrenamiento depende de muchos factores como son la constancia, la alimentación que tengamos, nuestro ritmo de vida... y también ¿nuestros genes? 

Las opiniones sobre este tema son muy diversas pero algunos estudios científicos demuestran que sí. Desde Nokout te traemos diversas pruebas que demuestran que lo buenos que seamos haciendo deporte también está en nuestros genes.

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Las no diferencias 

En un estudio científico realizado por la Universidad de Louisiana en Estados Unidos, hicieron una comparación entre los mejores atletas del mundo y el resto de la población y no encontraron diferencias genéticas que fueran claves. 

En este estudio participaron más de 4000 personas, deportistas y no deportistas, de diferentes países como Japón, Kenia, Polonia, Etiopía, Australia, Rusia y España entre los que no se identificó ninguna variación genética que explicase por qué unos son campeones mundiales y los otros no. 

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El gen ACTN3 

Sin embargo, hace ya algunos años, se descubrió que las personas que cuentan en sus dos copias cromosómicas una variante del gen ACTN3 son más lentas que el resto. Esta mutación es solo propia de los seres humanos de entre los que se calcula que uno de cada diez la sufre.

Las personas que cuentan con esta alteración, son incapaces de generar una proteína que es la que hace que nuestros músculos se contraigan de forma "explosiva" (lo que ocurriría a la salida de una carrera por ejemplo), es decir, el músculo se adapta al estímulo para ser más eficiente en el futuro y rendir mejor. 

Por este motivo, podríamos afirmar que sí que hay un componente genético en relación con nuestro rendimiento deportivo, en este caso negativo, que nos afectaría de forma adversa a la hora de hacer ejercicio. 

 

Familias deportistas  

Pau y Marc Gasol en el baloncesto, los hermanos Indurain en el ciclismo, y Venus y Serena Williams en el tenis son solo algunos de los ejemplos de hermanos que han triunfado en el panorama deportivo de élite, y además todos ellos compartiendo deporte, ¿casualidad? 

Como anécdota, la historia de la familia Reed. La hija participó en una carrera de relevos que duraba ocho horas seguidas alrededor de una pista, la semana antes había corrido durante treinta y una horas en una ultramaratón y la semana siguiente una carrera de más de 200 kilómetros.

Su padre trabajaba en una mina de hierro y cuando volvía a casa en lugar de descansar se ponía a hacer tareas. Y su abuelo durante una discusión familiar, se fue de casa y caminó casi 500 kilómetros. Así que la genética sí que ayuda, y mucho. 

 

 

Como podemos ver, aún queda mucho por investigar, y mucho por descubrir. Para concluir, podemos afirmar que dentro del entrenamiento entran muchos factores como nuestros hábitos de vida, la disciplina que tengamos a la hora de practicar deporte, y los genes.

Así que si quieres tener éxito, lo único que necesitas es tiempo y dedicación, como decía Thomas Jefferson "Yo creo bastante en la suerte. He constatado que cuanto más duro trabajo, más suerte tengo"